Bajo el suelo de Baza permanece escondida una Granada difícil de imaginar: un territorio habitado hace millones de años por mastodontes, rinocerontes, caballos primitivos, grandes bóvidos e incluso cocodrilos. Este lunes 21 de septiembre comienza una nueva campaña de excavaciones en el yacimiento paleontológico Baza-1, uno de los enclaves más importantes para conocer cómo era Europa durante el Plioceno.
Será ya la décima campaña de excavaciones desarrollada en el yacimiento y los trabajos se prolongarán durante tres semanas, hasta el próximo 11 de octubre.
La intervención vuelve a estar financiada íntegramente por el Ayuntamiento de Baza y forma parte del Proyecto General de Investigación dedicado al estudio del Plioceno de la Cuenca de Baza, autorizado por la Consejería de Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía.
Nuevas zonas para seguir buscando fósiles
Uno de los grandes objetivos de esta campaña será realizar una importante ampliación del área de excavación, especialmente hacia el sector suroccidental.
Los investigadores quieren alcanzar nuevas cuadrículas correspondientes a los niveles inferiores del yacimiento, que hasta ahora han demostrado ser especialmente ricos en fósiles. Para conseguirlo será necesario retirar una importante cantidad de tierra antes de acceder a los estratos que interesan a los paleontólogos.
Los trabajos continuarán igualmente en los niveles superiores, donde en campañas anteriores han aparecido numerosos restos de Anancus arvernensis, una especie de mastodonte que habitó estas tierras millones de años antes de la aparición de los seres humanos.
Cada nuevo fósil recuperado permite reconstruir un poco mejor aquel ecosistema y conocer qué animales vivían aquí, cómo era el paisaje e incluso cuáles eran las condiciones climáticas de la zona.
Un viaje de 4,5 millones de años
Baza-1 tiene una antigüedad aproximada de 4,5 millones de años. El yacimiento está situado en la Cuesta del Francés, junto a la conocida Falla de Baza, y fue descubierto en mayo de 1996.
Desde entonces se han excavado más de 55 metros cuadrados, localizando diferentes niveles extraordinariamente ricos en restos paleontológicos.
Las campañas realizadas hasta ahora han permitido documentar una sorprendente diversidad de animales: mastodontes, rinocerontes, hipariones —antepasados de los actuales caballos—, bóvidos, ciervos, cerdos, tortugas, aves, anfibios, peces y grandes carnívoros.
Entre los descubrimientos más llamativos realizados en el yacimiento se encuentran también restos de cocodrilos, cuya presencia constituye una valiosa pista sobre las condiciones ambientales que existían en esta zona de Granada hace millones de años.
Baza, una ventana excepcional al Plioceno europeo
La importancia de Baza-1 va mucho más allá de la provincia de Granada. Los yacimientos europeos de esta antigüedad son escasos, por lo que cada campaña proporciona información de enorme valor para reconstruir la evolución de la fauna y los ecosistemas del continente.
Los miles de restos recuperados durante los últimos años están convirtiendo progresivamente este rincón del Geoparque de Granada en una auténtica ventana al Plioceno.
La investigación científica convive además con otro objetivo a largo plazo: poner en valor el enclave y avanzar hacia su musealización para que el yacimiento pueda convertirse también en un recurso cultural, educativo y turístico.
Este lunes volverán las herramientas, los pinceles y los investigadores a Baza-1. Y bajo unos pocos centímetros de tierra podría encontrarse el próximo fósil capaz de contarnos cómo era Granada hace 4,5 millones de años.




